La SIJIN desarticuló en Itagüí, Antioquia, un negocio dedicado a la fabricación de placas falsas para carros y motos, con el que delincuentes buscaban ocultar los antecedentes de sus vehículos ante las autoridades.
Tras un trabajo de inteligencia, los investigadores llegaron al lugar donde operaba el esquema. Al momento del allanamiento encontraron 550 placas falsas e insumos para su producción. Diez personas fueron capturadas.
El negocio tenía una lógica criminal clara: al circular con placas adulteradas, los vehículos usados en delitos evitaban ser identificados en los sistemas de las autoridades.




