La Alianza Verde atraviesa una de sus crisis internas más profundas tras decidir orientar su respaldo hacia la candidatura presidencial de Iván Cepeda, del Pacto Histórico, de cara a las elecciones del 31 de mayo de 2026. La determinación, adoptada por la mayoría de su dirección nacional, desencadenó renuncias, acusaciones de autoritarismo y la aprobación formal de un proceso de escisión que ahora deberá ser evaluado por el Consejo Nacional Electoral.
La decisión que fracturó la Alianza Verde
Tras una reunión de la dirección nacional del partido, la bancada mayoritaria aprobó la proposición presentada por el representante a la Cámara Jaime Raúl Salamanca, impulsada por el sector cercano al gobernador de Boyacá, Carlos Amaya. La medida autoriza la conformación de una comisión encargada de negociar un acuerdo programático con la denominada “Alianza por la Vida”, coalición que respalda la candidatura de Cepeda.
La condición establecida por el partido fue clara: solo si las propuestas del Verde quedan incorporadas en la plataforma de gobierno de esa coalición, la colectividad respaldará a Cepeda desde la primera vuelta. De no concretarse ese entendimiento, la decisión sobre a quién apoyar volvería a estar sobre la mesa.
Esta orientación dejó por fuera, al menos temporalmente, el respaldo a otras candidaturas como las de Claudia López, Sergio Fajardo y Paloma Valencia. Las dos últimas fueron señaladas como opciones descartadas durante el debate interno, mientras que la posibilidad de otorgar libertad de voto a los militantes tampoco logró aprobación.
La decisión del partido Alianza Verde es lamentable. Imponer, obligar y desconocer la voz de las minorías, privilegiando únicamente la de las mayorías, no solo evidencia un talante autoritario (propio del gobierno que pretenden respaldar), sino que también desconoce los… pic.twitter.com/g1Fng7P91W
— Angélica Lozano Correa (@AngelicaLozanoC) April 14, 2026
Voces disidentes dentro de la Alianza Verde
La decisión generó reacciones inmediatas de figuras históricas del partido. La representante Katherine Miranda fue una de las primeras en pronunciarse, calificando la determinación como una postura autoritaria que silencia las posiciones minoritarias. Miranda anunció que apoyará la candidatura de Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo, marcando una ruptura pública con la línea oficial del partido.
La senadora Cathy Juvinao también rechazó la decisión y señaló que las mayorías vinculadas al Gobierno nacional le negaron a su sector la posibilidad de respaldar a candidatos como Claudia López o Sergio Fajardo. Por su parte, la senadora Angélica Lozano calificó la situación de lamentable y respaldó la candidatura de la exalcaldesa de Bogotá.
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En contraposición, el senador León Fredy Muñoz celebró la orientación tomada por las mayorías, argumentando que el partido regresa a sus raíces progresistas. El senador Ariel Ávila ya había dado señales previas de acercamiento a Cepeda con un evento público de respaldo realizado la semana anterior a la reunión de la dirección.
Claudia López y la crisis de la Alianza Verde
La candidata presidencial y exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, reaccionó con dureza frente a la decisión. En declaraciones públicas, señaló que el poder del sector gubernamental, tanto nacional como departamental, condicionó las posturas de los demás integrantes del partido. López sostuvo que la colectividad verde nunca debió convertirse en un apéndice de la izquierda y que la influencia del oficialismo transformó los principios fundacionales que identificaron al partido en sus orígenes.
Escisión aprobada con 31 votos
Paralelamente a la discusión sobre la candidatura presidencial, la dirección nacional aprobó con 31 votos favorables el inicio del proceso de escisión partidaria solicitado por el senador Jonathan Ferney Hernández, conocido como Jota Pe. El proceso deberá ser evaluado y aprobado por el Consejo Nacional Electoral antes de formalizarse.
La escisión permitiría que Hernández y otros congresistas de la corriente opositora al Gobierno Petro puedan desvincularse del partido sin enfrentar sanciones disciplinarias, y quedarían en libertad de respaldar candidaturas distintas a la de Cepeda, entre ellas la de Paloma Valencia.
Este movimiento refleja la profundidad de las divisiones internas que acumula la colectividad, cuya bancada reúne corrientes ideológicas que van desde el progresismo alineado con el oficialismo hasta sectores de centroderecha críticos del Gobierno nacional.
Qué sigue para la Alianza Verde tras la crisis
La comisión designada por el partido deberá iniciar los diálogos con la campaña de Iván Cepeda para definir si las propuestas del Verde pueden quedar incorporadas en el programa de gobierno de la coalición. Si el acuerdo prospera, la adhesión oficial se haría pública antes de la primera vuelta del 31 de mayo. En caso contrario, la colectividad tendrá que convocar una nueva reunión para reorientar su postura electoral.
Mientras tanto, el proceso de escisión avanzará ante el Consejo Nacional Electoral, y los sectores disidentes mantendrán sus apoyos individuales a otras candidaturas. La fragmentación visible del partido anticipa semanas de tensión interna que podrían redefinir su peso político de cara a las elecciones presidenciales 2026.
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