El Gobierno nacional expidió un decreto que transforma las reglas de negociación sindical en Colombia, permitiendo que los sindicatos se agrupen por gremios para fijar condiciones laborales que apliquen simultáneamente a varias compañías.
La medida cambió de fondo la forma en que los trabajadores organizados pueden negociar con el sector productivo. Hasta ahora, las convenciones colectivas operaban empresa por empresa; con el nuevo decreto, un sindicato podrá sentarse a negociar en nombre de trabajadores de distintas compañías de un mismo gremio y lograr acuerdos que las obliguen a todas.
Los empresarios prendieron las alarmas de inmediato: advirtieron que la disposición podría golpear con especial dureza a las pequeñas y medianas empresas, que no tienen la misma capacidad de absorber presiones laborales colectivas que las grandes corporaciones, y alertaron sobre un impacto económico de consecuencias aún difíciles de calcular.




