Este Jueves Santo, Cablenoticias transmite a las 6:00 p.m. un especial de Semana Santa que promete erizar la piel: una entrevista con Javier Romero, el escritor colombiano especializado en terror que ha convertido el miedo en uno de los géneros más vibrantes del país. En esta conversación sin filtros, Romero recorre los misterios que rodean la Semana Mayor en Colombia: fantasmas en iglesias de Bogotá, apariciones documentadas por generaciones, la leyenda del Papa Negro y preguntas que la razón no siempre puede responder.
¿Quién es Javier Romero, el maestro colombiano del terror?
Nacido en Bogotá en 1984, en el barrio de Fontibón, Javier Romero creció con una obsesión por las historias, el cine y la televisión. Esa pasión lo llevó a estudiar Medios Audiovisuales en el Politécnico Gran Colombiano, donde comenzó su carrera como guionista. Desde entonces, se ha consolidado como uno de los creadores más originales del terror suramericano.
Romero fue pionero en la producción de series web en Colombia y cofundador de una de las primeras audioseries en formato podcast de Latinoamérica, desarrollada para Caracol Radio. Su universo creativo también lo llevó a trabajar como creativo para plataformas internacionales como Netflix y HBO. Con una carrera que abarca teatro, literatura, podcast y ahora microseries verticales, Romero representa una nueva generación de narradores que usa el miedo como herramienta para contar Colombia.
En el teatro ha estrenado cinco obras de terror inmersivo, entre ellas La Oficina del Terror (partes I y II), Terror Callejero, Bingo y su más reciente propuesta, Casa Fobia. Cada una de estas producciones ha llevado al público a vivir el horror desde adentro, recorriendo espacios cargados de tensión y suspenso en los que los actores y el espacio mismo se convierten en narradores.
Horror Rolo: el terror con acento bogotano
Su proyecto más ambicioso hasta la fecha es Horror Rolo, una antología de historias de terror basadas en los relatos más escalofriantes de Bogotá y Colombia. Durante cuatro años, este universo recorrió el teatro y el cine antes de dar el salto a una microserie vertical de diez episodios que mezcla narración del autor con animaciones producidas con inteligencia artificial. Cada capítulo explora subgéneros del horror —terror psicológico, paranormal, folk horror y terror social— construyendo una propuesta narrativa sin precedentes en el contenido digital colombiano.
Romero también lidera el colectivo artístico Horror Rolo, con el que diseñó el Terror Callejero: un tour nocturno que recorre un kilómetro de las localidades más históricas y perturbadoras de Bogotá, contando ocho historias en distintas épocas con el apoyo de actores en vivo. Las primeras fechas agotaron boletería. Para Romero, Bogotá tiene una atmósfera única —un clima denso, una historia colonial violenta, capas de memoria acumuladas en piedra y silencio— que la convierten en el escenario perfecto para el horror.
Semana Santa: el tiempo en que Colombia le abre la puerta a sus demonios
En el especial de Cablenoticias, Romero abordará uno de los territorios más fértiles del imaginario colombiano: la Semana Mayor como portal de lo inexplicable. En cada región del país, la Semana Santa activa relatos transmitidos de generación en generación —apariciones en caminos rurales, procesiones de ánimas que nadie convocó, figuras que golpean ventanas en la madrugada del Viernes Santo. La mezcla de catolicismo colonial, espiritualidad indígena y tradición oral ha creado un ecosistema de terror único en el mundo.
Entre los temas que Romero explorará en la entrevista está la leyenda del Papa Negro, una figura que habita el imaginario popular de varias regiones andinas y que se vincula con poderes ocultos dentro de la institución eclesiástica. También hablará de los fantasmas que supuestamente habitan algunas iglesias centenarias de Bogotá, como las del Centro Histórico de La Candelaria, donde siglos de historia, muertes violentas y secretos coloniales han alimentado decenas de relatos que los guías nocturnos de la ciudad repiten con reverencia. Y abordará el tema más incómodo de todos: los milagros. ¿Dónde termina la fe y dónde empieza lo inexplicable?
No se pierda el especial este Jueves Santo a las 6 p.m.
La entrevista con Javier Romero se emite este Jueves Santo por Cablenoticias a las 6:00 p.m., en el marco del especial de Semana Santa del canal. Una conversación que recorre los límites entre la devoción y el pánico, entre la historia y la leyenda, entre lo que se puede ver y lo que preferiríamos no encontrar en la oscuridad.
La confesión del sacristán (historia de terror de Semana Santa)
Lo que viene a continuación no hace parte del especial. Es solo un recordatorio de por qué la Semana Santa siempre ha sido el momento en que la oscuridad se sienta a la mesa.
El sacristán de la iglesia de San Agustín llevaba cuarenta años abriendo las puertas del templo a las cinco de la madrugada. Era un hombre sin imaginación ni miedos, curtido por décadas de madrugadas en penumbra y el olor permanente a incienso y humedad. Esa Semana Santa, sin embargo, algo cambió desde el Miércoles Santo. Al encender las velas del altar mayor, notó que una de las imágenes —el Cristo del altar lateral, una talla del siglo XVII traída de España, de madera oscura y ojos de cristal— estaba levemente girada hacia él. Pensó que alguien la había movido durante la misa vespertina. La acomodó. Al día siguiente, Jueves Santo, volvió a estar girada. Y la expresión en el rostro tallado —él lo juró hasta el último día de su vida— ya no era de agonía. Era de curiosidad.
Esa noche, después del lavatorio de pies, el sacristán se quedó solo cerrando el templo. Cuando fue a apagar la última vela, escuchó algo que no debía escuchar en una iglesia vacía: pasos. No los suyos. Pasos lentos, deliberados, que venían de la sacristía. Tomó el candelabro y entró. No había nadie. Solo el armario viejo donde guardaban las casullas, entreabierto. Dentro, entre las telas litúrgicas, encontró una mano. Sola. Sin cuerpo. Con los dedos entrelazados, como en oración. La mano era de cera —o eso quiso creer— y tenía grabado en la palma un nombre que él reconoció de inmediato: era el suyo. Salió corriendo. Nunca volvió a abrir esa iglesia. Dicen que el Cristo del altar lateral todavía está girado hacia la puerta, esperando.
No duerma tranquilo esta Semana Mayor.
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